Martina (14 años) se levanta entre las 11 y las 12 todos los días. No le gusta desayunar. Prefiere quedarse chequeando los mensajes desde el celular hasta la ahora de almorzar. Después de comer se zambulle otro rato entre las sábanas y, a veces, se duerme. Pero a las 17 se levanta a hacer las tareas del colegio que ya tiene en su computadora. Se las envía todos los días el tutor pedagógico. Ella las encuentra en la plataforma virtual del colegio, a la que accede con un código personal. Martina copia los deberes en un papel, después les saca una foto con su celular e inmediatamente los sube a la plataforma para que sean corregidos por la profesora.
Este es un recorte de la realidad de Martina, que vive en el barrio Congreso y asiste a un colegio privado.
Johana (14 años) se levanta a las 10. Limpia su casa y ayuda a vestirse a sus hermanitos menores. Son 10 en total, pero sólo cinco van a la escuela Costanera Norte, que está al frente de su casa. “La preceptora recibe la tarea de cada profesor, les saca fotos y la manda por WhatsApp a cada alumno. Hoy, por ejemplo, nos llegaron los deberes de Matemática, Lengua y Ética”, cuenta Johana. En el caso de sus hermanos que van a la escuela primaria los deberes son fotocopias en papel, que se retiran todos los martes del quiosco de la escuela. Por la tarde, la mesa donde comen se llena de lápices y cuadernos. “Los más grandes les enseñan a los más chicos. Así ocurre en casi todas las casas - dice Milagro Páez, otra vecina de La Costanera-. Aquí todos vivimos cerca y nos ayudamos”.
Detrás del escritorio
Desde el lado de los profesores el revuelo comenzó la misma noche en que el Ministerio de Educación anunció la suspensión de las clases. “Ya estábamos atentos a las noticias y apenas tuvimos la confirmación los profesores del grupo de WhatsApp empezamos a organizarnos”, cuenta Mirna Díaz, docente de dos escuelas de Leales y La Florida, Cruz Alta.
“En el interior se complica la comunicación porque los chicos no tienen aulas virtuales. La mayoría ya no cuenta con las computadoras del programa Conectar Igualdad o las tienen descompuestas, pero con seguridad todos tienen algún celular en su casa, por eso apelamos a trabajamos con los teléfonos”, explica la docente.
“Cada tutor de cada curso se convirtió en referente. Los profesores enviamos por WhatsApp las tareas o las actividades al tutor y él, a su vez, tiene otro grupo donde están los alumnos y reenvía las tareas de acuerdo con la materia o la carga horaria del día. La devolución luego se hace según la escuela. Algunas las harán cuando se reintegren y otras ese mismo tutor las recepciona”. “Este mes tenemos talleres interdisciplinarios y aprovechamos para tocar temáticas que nos interesan a todos. Por ejemplo, en salud les pedimos que investiguen sobre dengue y coronavirus”, explica.
Díaz quiere que se consigne que todos los docentes han dejado la problemática salarial que los preocupaba. “Hicimos un paréntesis en esta lucha para abocarnos a los chicos y a sus familias, para colaborar con ellos”, destacó.
1.000 conectados
Desde que se suspendieron las clases los Gobiernos nacional y provincial diseñaron plataformas para apoyar a los docentes en la organización del material que darán a los chicos para que trabajen en su casa. La plataforma “Conectate con la Escuela” del Ministerio de Educación de la Provincia tiene más de 1.000 conectados cada tarde, alrededor de las 18, hora de mayor actividad en la página web. Desde esa plataforma se puede acceder a diferentes propuestas con contenidos que se van actualizando hasta el 31 de marzo. Contiene recursos clasificados para todos los niveles. En esta primera etapa se encuentran disponibles plataformas transversales como Educ.ar, Paka Paka y Program.ar.
A su vez, el portal educ.ar pone a disposición el programa “Seguimos educando”, que cuenta con una colección de materiales y recursos educativos digitales organizados por nivel educativo y área temática. Esta colección es dinámica y se va enriqueciendo día a día con nuevos y variados materiales.
A Germán (5 años) la propuesta que le llegó a su mamá, Cecilia Molina, por el grupo de madres es: Misión quedarse en casa. 1) Leer y dialogar en familia esta historia mirando los gráficos. 2) Imprimir el documento. 3) Completar y colorear con ayuda de mamá. Germán se levanta temprano, a las 8, y después del desayuno él mismo pide hacer las tareas, cuenta su mamá.